Hoy quiero compartir con vosotros un momento nostálgico total. Este verano en el pueblo, volví a sacar esta casita de muñecas que tenía guardada desde mi infancia. Es una casita que hicimos mi hermana, mi prima, alguna buena amiga y yo durante días enteros empezando con cuatro cajas de zapatos. No recuerdo exactamente la edad con que empezamos a hacerla, pero realmente tardamos años en terminarla completamente. Con ella pasamos ratos maravillosos, tanto haciéndola como jugando (usábamos unos muñecos muy conocidos en España llamados pinipones).
Como veréis el tejado al ser de cartulina no ha resistido muy bien al paso del tiempo, pero por lo demás se conserva increíblemente bien teniendo en cuenta que tendrá más de veinte años (al verla también he pensado lo buenos que eran los pegamentos y los materiales antes XD).
¿Por qué os comparto esto?
Bueno, por una parte pienso que os puede dar ideas si os apetece hacer miniaturas DIY para vuestras casitas. Sobre todo si tenéis niños un poco mayores que les gusten las manualidades, pasaréis ratitos espero que tan buenos como los que pasé yo.
Por otra parte para volver a reivindicar el reciclaje y las ideas creativas en estado puro. Antes no existía Internet y mucho menos Pinterest (ojo, me encanta Pinterest) así que todo lo que veis surgió de nuestras cabezas y os puedo asegurar que los papás nos ayudaron realmente poco.
También pongo en alza la paciencia y el esfuerzo que tuvimos al hacer algo así, todo a mano.
Por último, si tenéis alguna joyita de estas guardadas en casa, me encantaría que lo compartiérais en comentarios o Facebook. Seguro que nos podemos dar ideas mutuamente.
Os dejo con todos los detalles de la casita, por si os puede inspirar.
- La habitación infantil: Fue lo primero que hicimos. Si os fijáis hasta le pusimos un lámpara con un trozo de papel decorado en forma de cilindro.
- La habitación de los papás: La cama de matrimonio eran dos partes de cajas de cerillas pegadas, con el cabecero pintado y un adorno de una trenza encima.
- El baño: Con un armario y un pequeño botiquín con algodón y tiritas.
- Salón: Tiene hasta chimenea de papel. Los candelabros son de plastilina y la mesa del centro es un trozo de plastico transparente.
- Cocina: Con comidas de plastilina, fregadero, utensilios de limpieza, hasta un cuenco donde comía la mascota de la casa…
- La habitación del hermano mayor: Según fueron creciendo los pinipones, uno se hizo mayor y quería un espacio más independiente en la buhardilla. Es la zona que peor se ha conservado, pero os dejo algunas fotos.
Póster de su ídolo, un calendario a la izquierda y una mesita con un flexo y carpeta para estudiar.
Y la próxima semana, ¿os apetece que comparta una casita de papel lista para imprimir y llevaros a todas partes?
Estad atentos.