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Casita Cucu-trás (pequeactividades)

Hay millones de blogs con ideas geniales para hacer con los peques dentro y fuera de casa. Aunque cuanto más pequeños son, más difícil puede llegar a ser.

El señor J, está en ese punto demasiado mayor para quedarse tranquilito en su sillita, dormido o sin chistar (aunque él nunca ha sido así hay niños «gato de escayola», los he visto), y demasiado pequeño para que pueda jugar solito (a no ser que quieras que tu casa sea arrasada por una bomba nuclear, y además que él no concibe que un adulto de referencia esté a menos de un metro de él).

Esta sección quiere dar ideas súper simples y sencillas de entretenimiento, la mayoría diy para torpes. Algunas son versiones de otros blogs o ideas de pinterest, otras son innovaciones propias

. Ya aviso, lo que funciona un dia horas, otro dia igual no le hacen ni (p…) caso, por eso con la edad del señor J (18 meses), cuanto menos tiempo de preparación, mejor. Me ha pasado muchas veces, hacerle estupendas cajas sensoriales y ni caso, y luego con un bote lleno de pinzas o pajitas tenerle entretenido horas. No os frustréis, ver lo que les gusta y seguirles. La exploración con objetos cotidianos muchas veces es más rica que con juguetes.

Y ahí va la primera idea, Casita Cucu-trás. Si están en esa edad en que les hace mucha gracia esconderse y esconder objetos, las solapas y el juego del cucu-trás está es la combinación perfecta.

La idea la saqué de este enlace y de este.

Materiales y paso a paso: Unos trozos sobrantes de cartulina para la casa, goma eva para el cielo, fieltro para el jardín y algodón para las nubes (más texturas, más riqueza sensorial), tapas de paquetes de toallitas, búsqueda en Google de dibujos de ventanas y puerta, tijeras y pistola de silicona. Imprimes los dibujos de puerta y ventanas, cortas y pegas todo con pistola de silicona y voilá. Nuestra casa es  grandecita, unos 40 cm de alto por 60 de ancho. Pero podéis hacerlo tamaño mini para los viajes, o para un cuento personalizado. Y los materiales, en realidad, son a vuestro gusto.

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Según lo brutico que sea tu descendiente puedes plastificarle los elementos de papel y cartulina.

Cómo usarlo:

Yo lo uso con fotos de la familia, pero puedes poner dibujos de animales o de lo que quieras (en nuestro caso fotos de pocoyó también triunfan), que esconda otros objetos planos (nosotros hemos escondido imanes planos), esconderle una foto tuya y decir «¿dónde está mamá?» por ejemplo…., las opciones son casi infinitas, pudiendo variar y así estimular el aprendizaje de vocabulario. Con este tipo de juegos también trabajamos la permanencia del objeto, es decir, que los objetos existen aunque no lo estén viendo u oyendo.

Ahora mismo, está pegado en la puerta que va de la entrada de la casa al salón, con cinta de doble cara. Hay cuatro huecos, tres ocupados por papá, mamá y el señor J, y un cuarto en el que cuando hay visita conocida, le pongo una foto de la persona que viene, como los abuelos. Cuando llega el invitado le encanta coger la foto y enseñársela al recién llegado. Podéis hacerlo así con los peques, en una pared para estimularles la bipedestación (ponerse de pie), o sin son más pequeños aún, en el suelo, para que estén tumbados boca abajo o sentados.

Otra idea es ir cambiando la casita según la época del año, poniendo flores de papel para la primavera u hojas para el otoño.

Simple y efectivo, como a mi me gusta.

 

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